PREMIO INTERNACIONAL A UN INVESTIGADOR DE SAN LUIS

PREMIO INTERNACIONAL A UN INVESTIGADOR DE SAN LUIS

(Por Eduardo Gargiulo).- Se trata del Dr. Esteban Jobbágy. La Academia Mundial de Ciencias lo distinguió junto a otros dos científicos argentinos, por sus valiosas investigaciones para el desarrollo sustentable.

Los tres investigadores argentinos del Conicet fueron premiados por la Academia Mundial de Ciencias (TWAS), cuyos resultados se dieron a conocer el viernes, y destacan el aporte de científicos de todo el mundo en nueve áreas.

Los otros galardonados fueron Noemí Zaritzky y Alejandro Schinder, quienes junto a Jobbágy el año que viene viajarán a Italia para recibir oficialmente el premio. Para acceder al reconocimiento debieron cumpir dos requisitos: haber realizado una labor científica importante para el desarrollo sustentable y llevar al menos 10 años viviendo y trabajando en el país.

Esteban Jobbagy es investigador principal del Conicet pero en el Grupo de Estudios Ambientales del Instituto de Matemática Aplicada de la Universidad Nacional de San Luis. "Mi trabajo se centra en comprender cómo las plantas y lo que hacemos con la tierra afecta al ciclo del agua. Eso va desde mirar la superficie de la tierra con satélites hasta cavar pozos en el campo para seguir los movimientos del agua de las napas", detalló.

“Por ejemplo, estudio cómo el tipo de agricultura que implementamos influye sobre las inundaciones, también cómo se pueden tomar mejores decisiones agrícolas para aprovechar más eficientemente el agua y prevenir anegamientos y el deterioro de los suelos por salinizacion”, explicó Jobbagy.

No es la primera vez que el científico obtiene un reconocimiento internacional tan importante. Sin ir más lejos, en setiembre pasado fue premiado por la Unión Geofísica Americana, que lo distinguió “por su contribución a comprender cómo se relacionan los usos de la tierra, y su esfuerzo por vincular la ciencia a problemas reales de la sociedad”.

La Unión Geofísica Americana (AGU, por sus siglas en inglés) es una asociación científica internacional sin fines de lucro fundada en 1919, que cuenta con 60,000 miembros en 137 países.

Como todos los años galardona a 33 personas por su dedicación a la ciencia en beneficio de la humanidad y sus logros dentro de los distintos campos de la investigación geofísica.

Este año, uno de los premiados fue el Dr. Esteban Jobbágy, investigador principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) en el Grupo de Estudios Ambientales del Instituto de Matemática Aplicada de San Luis (IMASL, CONICET-UNSL), quien se alzó con el Premio Ambassador.

Río Nuevo

Jobbágy es agrónomo, se doctoró en Biología en la Universidad de Duke en Carolina del Norte y se especializó en Ecología. Al volver a Argentina, en 2000, concentró sus estudios en la geografía de la llanura pampeana y chaqueña, atendiendo tanto al costado ambiental como al productivo. Antes de formar el Grupo de Estudios Ambientales del IMASL en 2003, comenzó a inmiscuirse cada vez más en cuestiones hidrológicas, sin saber que esos conocimientos lo llevarían a estudiar nuevos ríos.

En ese marco es que se interesó y comenzó a estudiar el fenómeno del Río Nuevo en San Luis, en la zona de Juan Jorba, y con el apoyo de la UNSL lideró un equipo de investigación que junto a realizadores del canal de televisión de la casa de estudios, filmaron en 2015 el documental del mismo nombre, que se estrenó en 2016.

Los otros premiados

Noemí Zaritzky, profesora de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata, es la única mujer reconocida por el premio este año en todas las categorías. "Estoy realmente muy contenta por este premio de carácter internacional en un área tan competitiva como son las ciencias de la ingeniería", afirmó.  

“Comencé a estudiar ingeniería en 1967 y egresé en 1971. Tenía 20 años cuando me recibí de ingeniera química. En esos años, mi curso era de unos cien alumnos y solamente cuatro éramos mujeres. Afortunadamente, hoy hay muchas más alumnas mujeres en ingeniería química”, contó, para graficar lo difícil que ha sido para las mujeres abrirse paso en ese campo científico.

El tercer científico argentino distinguido con este premio es Alejandro Schinder, director del Laboratorio de Plasticidad Neuronal en la Fundación Instituto Leloir. Trabaja con las neuronas recién generadas en el cerebro adulto. "Encontramos que un circuito muy particular de células nerviosas, denominadas ‘interneuronas gabaérgicas’, es el responsable de activar el desarrollo de las neuronas nuevas, y también de captarlas e integrarlas a los circuitos del hipocampo, donde contribuyen a completar los procesos de aprendizaje", explicó sobre sus descrubrimientos.

Los científicos también recordaron las dificultades con las que hoy se trabaja en el ámbito de la ciencia debido a los problemas presupuestarios en las diferentes áreas de investigación. "Es un contexto científico difícil en estos años en Argentina, con la financiación muy acotada y pocas señales de que eso cambie", sostuvo Jobbagy.

Zaritzky también se refirió al tema: “Las autoridades que financian la investigación científica y tecnológica deben tener en cuenta que invertir en estas actividades no es un lujo sino una necesidad".

A su vez, la misma entidad científica sumó 46 nuevos miembros y entre ellas hay dos investigadoras argentinas del Conicet. Son la doctora en química Marta Litter, autora de más de 200 artículos en revistas científicas internacionales, y la doctora en física Cristina Mandrini, desarrolladora de un método novedoso para calcular la ubicación de la liberación de energía magnética en la atmósfera solar.

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