LAS REDES, OTRA VEZ CAMPO ORÉGANO PARA INCRÉDULOS

(Por Eduardo gargiulo).- A esta altura está claro que las informaciones menos veraces de las que a diario circulan son las que se difunden a través de las redes sociales. Sin embargo, se les sigue creyendo.

Durante el fin de semana se dio otro ejemplo notable de la contradicción que implica tomar como cierta una información falaz. Las fakenews (noticias falsas) son un producto pseudo periodístico difundido a través de portales de noticias, prensa escrita, radio, televisión y redes sociales cuyo objetivo es la desinformación deliberada o el engaño.

El caso que nos ocupa estuvo presente en distintas redes sociales y tiene como protagonista a un diputado nacional que no existe: Luis Horario Archimendi. Y su recibo de sueldo, donde consta que percibió en abril más de medio millón de pesos.

La mayoría de las personas que leyó el recibo no dudo: inmediatamente compró por cierta la información. Y rompió en puteadas hacia el inexistente diputado, hacia la clase política en general, el gobierno y todo aquello que se asemeje al “Estado”, por así decirlo.

Si por un momento hubieran dudado, tal vez se habrían percatado –por ejemplo- que en el propio recibo consta que el supuesto legislador ingresó en 2015 pero figura con una antigüedad de cinco años … Además, le liquidan viáticos por cuatro meses (enero-abril), pero le están pagando supuestamente el sueldo del mes de marzo…

Las preguntas son varias: ¿a qué objetivo responde esta maniobra? ¿Quién la ideó y la ejecutó? ¿Qué se intenta instalar? ¿Por qué ahora? Está claro que esto no lo pudo hacer una persona, sino los llamados “trolls”, ese ejército de cibernautas que se disponen para montar este tipo de cortinas de distracción.

Difícil tarea -cuando no imposible- determinar dónde comenzó o por parte de quien. Sólo queda especular. ¿Tendrá algo que ver con el tratamiento que esta semana debe hacer el Senado del proyecto que intenta frenar el aumento de tarifas?

Vaya uno a saber. Lo cierto es que meses atrás se hizo una maniobra similar, esta vez sobre bases ciertas, al dar a conocer lo que cobran de desarraigo los legisladores. También esa vez muchos calificaron de poco menos de delincuentes a los diputados y senadores y la sociedad discutió dos semanas el tema.

Allí está la cuestión: se mata dos pájaros de un tiro. Se desprestigia aún más la dirigencia política y se nos mantiene distraídos hablando del escándalo, para que alejemos la vista de otros temas centrales que nos atañen y cuya gravedad es notoriamente mayor.

Los ciudadanos tenemos una propensión a asignar una dimensión desmesurada a temas que por allí no son tan cruciales. Por caso, ¿cuánto representa el costo del Congreso en el presupuesto nacional 2018? ¿Alguien se preocupó alguna vez por investigarlo? Menos del 1%.

 

¿Le parece significativo que sobre un presupuesto de cerca de 3 billones de pesos, debamos prestar tanta atención a donde se “gasta” menos del 1%?. ¿Me está cargando?

Veamos otra cifra, como para advertir que en realidad no es el congreso ni la política en general donde debemos posar nuestros ojos. ¿Sabe cuál es la relación entre el costo del Poder Legislativo y lo que se paga por deuda pública? En el presupuesto el Congreso recibirá este año $ 20.305 millones. Por la deuda el país abonará $ 285.129. ¿Mucho no? Cuando tomemos el nuevo crédito del FMI esa cifra seguirá subiendo …

No piense que esto intenta ser una defensa de la labor de los legisladores en general. Nada más alejado: en el Congreso hay chantas y vagos como en todas partes, pero eso no implica que por ello debamos acabar o desconocer la importancia del Poder Legislativo o dejar de reconocer a gente honesta que trabaja e intenta representar a los ciudadanos de la mejor manera.

Por último, haga un esfuerzo para que no lo tomen por tonto. Yo sé que usted puede.

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