“LA PERSPECTIVA DE GÉNERO VIENE A ABRIR UNA VENTANITA PARA QUE PODAMOS SER VISIBILIZADAS”

“LA PERSPECTIVA DE GÉNERO VIENE A ABRIR UNA VENTANITA PARA QUE PODAMOS SER VISIBILIZADAS”

“Debemos ir a lo más profundo, despojarnos de las creencias, valores y prejuicios, que lo único que hacen es sesgar y dividir a las personas en normales y anormales”, dice Francia Gabriela López y al hablar remarca cada palabra como con un resaltador. A lo largo del diálogo repetirá el término “deconstrucción”, pero no como una expresión de moda sino como acto liberador hacia una sociedad inclusiva que respete y visibilice las diversidades.

Gabriela es directora del Centro Educativo “Eva Perón”, ubicado en el barrio CGT de la ciudad de San Luis y en 2016 se transformó en la primera mujer trans de América Latina que logró la adopción definitiva de un niño de 5 años, en un fallo histórico para la justicia de San Luis.

Pero su historia va más allá: ayuda a niños, niñas y mujeres trans; durante los meses más duros de la pandemia organizó colectas solidarias de alimentos para familias vulnerables; es una activa militante contra la violencia de género, conduce un ciclo radial y es defensora y promotora de la adopción y de los derechos de las personas del colectivo LGBTIQA+ (que hace referencia al colectivo de lesbianas, gays, trans, bisexuales, intragénero, queer, asexuales y más). En 2012 fue elegida como la mejor docente de San Luis.

Invitada al ciclo virtual sobre Acceso a Justicia que dicta la jueza de Cámara Civil, Comercial, Minas y Laboral N° 2, Estela Bustos, y el Juez de Cámara Penal N° 1, Jorge Sabaini Zapata; Gabriela habló de las barreras a las que se enfrentan las personas trans, de los miedos propios, de la perspectiva de género y de la esperanza de construir un mundo donde quepan muchos mundos.

“Hemos sido formados en un sistema patriarcal, que diferencia género entre un hombre y una mujer y le da un rol determinado a cada uno: la mujer siempre relegada en la casa, alejada de la toma de decisión, al cuidado de los hijos; y al hombre como el proveedor, el que lleva y tomas las decisiones, el que ocupa lugares de poder. Este patriarcado se ha encargado de no visibilizar lo que son las diversidades donde nos encontramos nosotras, las lesbianas, las transgénero, los gays, las transexuales, las travestis”, dice López y cada palabra que pronuncia interpela, denuncia.

“Esa invisibilización –agrega-, creó barreras, tanto en lo judicial como aquellas que hemos construido nosotras en nuestra vida, en el interior de la persona, porque muchas veces uno se plantea objetivos o actividades que termina dejando por todas aquellas paredes que uno va construyendo”.

Y menciona que uno de esos muros que levantó fue cuando pensó que si no tenía una imagen determinada que tuviera correlación con lo que legalmente era el DNI, no iba a poder adoptar. “Eso me llevó a postergar la decisión de disfrutar de la maternidad, porque iba a tener una construcción de la imagen femenina y el DNI  iba a ser masculino”, se lamenta.

Pero después iba a llegar la Ley de Identidad de Género y los miedos quedaron en el recuerdo. Luego de haber obtenido la guarda provisoria en el 2014, Estela Bustos –en ese entonces jueza de Familia y Menores 1-, le otorgó a Francia en julio del 2016 la adopción plena de un niño.

Los cuerpos como barrera

“La imagen y la corporalidad, también son una barrera en la percepción del otro”, dice Gabriela y recuerda la historia de una coplera del norte argentino que hizo el cambio de género de varón a mujer pero había decidido realizar una construcción propia de lo que ella quería proyectar en la sociedad.

Utilizaba rasgos femeninos y masculinos; usaba ropa de mujer pero había decidido no modificar su cuerpo. “Yo admiraba su nivel de desconstrucción y de salir de su casa y enfrentar a la sociedad que en este momento recién estaba transitando este camino de lo que son las nuevas corporalidades”, cuenta la docente.

Del otro lado de su computadora, una platea virtual de magistrados/as, funcionarios/os y empleados/os judiciales la escuchaban atenta a través de la plataforma Cisco Webex.

“Nos tenemos que deconstruir. Si vamos a ocupar un cargo público, o a educar a nuestros hijos o estar en el lugar que nos toque, debemos romper con todas esas barreras. Un informe de Mariposas Libres dice que los lugares más violentos de nuestro país para las personas trans son la calle, las comisarías y las instituciones públicas, ya sea hospitales, escuelas, oficinas administrativas, el poder judicial”, explica.

Y continúa: “Si ustedes van a tratar con otros, es importante poder entender que ese otro decide. Y decide construir su cuerpo de tal o cual manera. Esas decisiones también están condicionadas a la posición económica, cultural, el lugar donde vive y todo eso lo tenemos que respetar. La deconstrucción también es aceptar al otro tal cual se quiere mostrar y hasta donde”.

La perspectiva de género, esa ventanita por donde entra el sol

Gabriela Francia habla de perspectiva de género y se le llena la boca de esperanza. “La perspectiva de género viene a abrir una ventanita para que podamos ser visibilizadas”. Una ventanita que se abre y deja entrar un viento. Un viento como esos que soplan en agosto, y ponen todo patas para arriba. Un viento que a veces puede ser una brisa fresca que trae sosiego.

“Por esta ventana hay que investigar y dejar de lado todo lo que nos condiciona como seres humanos. Me llevó muchísimo tiempo llevar adelante muchas decisiones y el procesamiento de la información y uno va pasando por distintas etapas, hasta llegar a tener una vida dentro de los parámetros establecidos socialmente. Estamos viviendo un tiempo donde todo se está reactivando pero va a llevar un tiempo. Llevamos 8 años de la Ley de Identidad de Género pero nos faltan muchos más”.

“Hablaba con una amiga de Alemania, y me contaba sobre las infancias trans. En San Luis hay mucho camino por recorrer respecto a este tema, tenemos muchos años todavía por delante pero debemos deconstruirnos. Muchas compañeras hicieron esa deconstrucción desde la destrucción, con abusos, violaciones de derechos. Por eso tan importante ponernos en el lugar del otro y entenderlo. El ser humano va más allá de la apariencia física o de cómo lo categorizamos en un formulario o registro”, enfatiza la directora.

(Prensa Judicial)