MILES DE FIELES LE RINDIERON HOMENAJE AL CRISTO DE LA QUEBRADA

04.05.2016 08:46

En la fecha en la que se conmemora la aparición del Cristo de la Quebrada, peregrinos de diferentes localidades de San Luis y de provincias vecinas arribaron a Villa de la Quebrada para agradecerle, cumplir promesas y pedir por la salud, la familia y el trabajo. Desde el 28 de abril hasta este 3 de mayo ingresaron 161.100 personas, de las cuales 10.465 fueron peregrinos, según informaron desde la Subcomisaria 21ª.

El Santo Cristo de la Quebrada congregó a miles y miles de fieles durante las festividades.

A 38 kilómetros de la ciudad de San Luis, al pie de las sierras se enclava el pueblo religioso, comúnmente conocido como la capital de la fe. Allí es donde la tradición de los fieles se refleja cada año en su llegada. En la jornada del martes, la temperatura llegaba a los 18ºC y en la entrada de la villa se comenzaba a visualizar a la comunidad creyente en el Cristo que desbordaba por las calles angostas del pequeño pueblo.

La tradición oral cuenta que el descubrimiento del Cristo de la Quebrada se remonta aproximadamente entre los años 1850 y 1860, cuando don Tomás Alcaraz, ciudadano residente a las proximidades del lugar, lo descubrió en un árbol. Se relata que el hombre de campo contaba con unas 1600 hectáreas donde criaba ganado y tenía un gran bosque de quebrachos. Algunas versiones afirman que Alcaraz había quedado ciego a los 9 años cuando se calló de un caballo, rodó y le produjo la ceguera total.

Acostumbrado a realizar tareas agrarias, un día como cualquiera, fue a hachar hasta un monte de quebrachos. Mientras hachaba con gran destreza, escuchó un profundo quejido, un lamento desesperado como de alguien que se encuentra aprisionado. Al ser ciego, a don Alcaraz se le habían agudizado los sentidos, por lo que sospechó que el sonido provenía de uno de los troncos cercanos, cuando estuvo totalmente seguro, el hombre, con la agudeza con la que manejaba el hacha, decidió abrir el árbol de dónde venían los sonidos de lamento. Al hacerlo, la savia saltó sobre sus ojos y le hizo recuperar la vista, fue en ese momento cuando vio dentro del árbol la imagen de Cristo, esculpida en cerámica y con un crucifijo de madera.

Cuentan los lugareños que Alcaraz, luego de ese hallazgo, se casó con Manuela Gómez, una vecina y amiga del pueblo, con quien se dedicaron a difundir el descubrimiento del Cristo de la Quebrada.

Fue a partir de este tiempo que la veneración popular decidió que ese lugar, un despoblado, se convirtiera en una villa, como lo es actualmente.

El Vía Crucis con las 14 estaciones es el ritual que realizan los peregrinos, algunos a pie, otros en sillas de ruedas y hasta de rodillas suben el calvario para darle gracias al Santo de la Quebrada. Es que muchos coinciden en el poder de sus milagros, por eso, luego de que el Cristo se los concede, van a cumplir y a agradecerle.

Sobre la calle Belgrano, frente a la plaza principal, se accede al Vía Crucis, en cada estación se visualizan las imágenes desde que Jesús es condenado a muerte, luego crucificado, hasta su resurrección.

Uno de los miles de creyentes que realizaron el ritual fue Alberto Cometto, de 62 años. Cada aniversario sube al calvario como sinónimo de agradecimiento. “Vengo todos los años a agradecer y a pedirle al Cristo de la Quebrada para que nos ayude en la salud y a mi familia”, expresó esperanzado.

La fe en el Santo traspasa todas las generaciones. Sebastián Vallejo, de 24 años, mientras subía con su hijo Bautista en los hombros, relató que en esta oportunidad asistió para agradecer la mejoría de salud que le había dado a su hijo Román, de 3 meses: “Le pedí por él y hoy mi hijo está curado; vengo a darle las gracias”.

Para Jennifer, su promesa fue luego de que se le manifestara el Cristo, según relató. La joven prometió subir el Vía Crucis de rodillas, como señal de sacrificio y así lo cumplió.

Desde El Trapiche llegó como todos los años Isilio Lagos, a los 77 años, acompañado de su familia: “Creo mucho en el Cristo, vengo cada aniversario, hago una promesa para que todos tengamos trabajo y estemos bien”.

En el caso de Nilda Pedernera, ella viajó desde San Francisco del Monto de Oro: “Le doy gracias al Cristo, disfruto de estas celebraciones de corazón”.

Cuando se desciende del monte en el que se erigen las 14 estaciones, se desemboca en un pequeño pasaje, conocido como el muro, donde los promesantes de diferentes partes de la provincia, del país y hasta de países vecinos han dejado placas de variados tamaños y formas, en la mayoría de ellas reza la frase “Gracias Cristo de la Quebrada por los favores concedidos”.

Los comercios de todo tipo, no pueden faltar año a año en Villa de la Quebrada.

Frente a la plaza central de la localidad se encuentran los tradicionales comerciantes que año a año encuentran en la fecha una oportunidad para la venta de sus productos. “El Riojano” es uno de ellos, se trata de uno de los puestos más antiguos de la Villa que comercializa quesos, salames de Colonia Caroya y patay hace 42 años. “Vengo a la festividad desde 1974, no falté ningún año, esta fecha es imperdible; soy muy creyente por eso me instalo aquí”, contó Jorge Iñigo, oriundo de La Rioja.

Otro de los artesanos que coloca su puesto de venta de productos de mármol ónix hechos en La Toma es Cecilia Yesorn. “Hace 10 años que soy parte del Cristo de la Quebrada, en la ciudad vendo mis artesanías en el Paseo del Padre”, dijo la joven.

También uno de los atractivos que tiene la Villa de la Quebrada son sus restaurantes tradicionales, en el centro del pueblo se encuentra “Machuca”, una parrilla que funciona hace 65 años en el pueblo: asado, pollos y locro son algunas de las especialidades. “Todos los años se espera esta fiesta por la concurrencia que genera, la comunidad viene a comer aquí porque ya es una tradición, quien viene al Cristo de la Quebrada pasa por la peña a almorzar”, dijo Ramón, uno de los parrilleros.

Daniel Flores desde hace 8 años que se instala en el pueblo para las fechas patronales para la venta de artesanías en madera y comida artesanal, como dulces, empanadas y pastel en fuente: “Esta mañana tempranito le estuvimos agradeciendo al Santo, como es costumbre nuestra, cada 3 de mayo lo saludamos y le agradecimos”, señaló Daniel sonriente.

Distintas historias se entrelazan entre los fieles, peregrinos, comerciantes que hacen al folclore de la fiesta religiosa. Todos se unen por la misma fe y esperanza en el venerado y milagroso Cristo de la Quebrada.