LA MUNICIPALIDAD DETECTÓ LA VENTA DE PARTE DE LAS 76 MEDIAS RESES QUE UN FRIGORÍFICO TENÍA EN CUSTODIA

26.08.2014 08:06

El Cuerpo Único de Inspectores detectó ayer sábado la venta en varias carnicerías de la Ciudad de parte de la carne que el pasado 15 de agosto Bromatología Municipal intervino, debido a la falta de la documentación exigida por el Código Alimentario Argentino para el transporte de animales faenados. El Cuerpo de Inspectores inició la pesquisa a raíz de a una orden expresa del Intendente, quien instruyó a la Secretaría Legal y Técnica para que determinara el destino de las 76 medias reses desaparecidas de la cámara frigorífica situada en la calle Estancia Grande 2380.

Luis Alberto Sosa es el propietario de la cámara frigorífica sospechada de vender las medias reses que debía custodiar y la mercadería fue depositada allí debido a que Bromatología no dispone de cámaras de frío y esa cámara era el destino previsto por los transportistas que trasladaron las medias reses desde Concarán a San Luis. “Cuando Bromatología interviene la carne por falta de documentación, la misma sigue su tránsito natural hasta la cámara de Sosa y hasta tanto el Juez de Faltas determine el destino final de la mercadería. Lo que Sosa debía hacer era esperar la determinación del Juez y mientras tanto asegurarse de que la carne no perdiera la cadena de frío correspondiente”, dijo Juan Sánchez, director de Bromatología.

Por su parte el Subsecretario de Control Comunal y Planificación Operativa, Ricardo Bazla, dijo que “en el marco de la investigación que ordenó el Intendente Ponce, hoy sábado encontramos varias carnicerías en donde el señor Luis Alberto Sosa ha vendido parte de la carne que él mismo había denunciado como desaparecida. Una de las carnicerías que compró parte de esta carne está situada en el Barrio Eva Perón, otra en Avenida Justo Daract y una tercera en el centro de la Ciudad, en las cercanías de Avenida España. En todos los casos los comprobantes de venta no cuentan en el sellado provisto por Bromatología Municipal y los comerciantes aseguran que Sosa, personalmente, les vendió la carne”.

“Da la impresión que Sosa se confió en que la Municipalidad nada haría durante el fin de semana, por eso no dudó en salir el sábado en la mañana a vender la carne en carnicerías de la zona norte de la ciudad. Seguramente no imaginó que el mismo sábado, durante todo el día, íbamos a continuar con las inspecciones que empezamos a hacer la semana pasada por orden del Intendente”, aseguró el funcionario.

Bazla agregó que “el Cuerpo Único de Inspectores Municipales detectó que al menos Sosa efectuó siete ventas de la carne intervenida, con el agravante de que en un comercio del barrio Eva Perón un carnicero nos aseguró que Sosa lo presionó para que le comprara carne proveniente del Frigorífico San Agustín, que es la misma que intervinimos. El comerciante textualmente nos aseguró que fue condicionado a comprar media res del Frigorífico San Agustín y media res del Frigorífico Cardinalli y esto consta en el acta que nuestros inspectores han labrado, la cual lleva la firma del comerciante que hizo la denuncia. Es más, Sosa le habría dicho “te vendo una carne clara si me comprás la carne oscura, en referencia a las medias reses que tenía bajo su custodia desde el 15 de agosto”.

“Quiero resaltar que Bromatología hizo cumplir las disposiciones del Código Alimentario Argentino y que los transportistas de la carne no cumplieron con la documentación indispensable para ingresar animales faenados al ejido municipal, pero que al momento de la inspección la carne era apta para el consumo humano”.

“El trabajo de nuestros inspectores permitió detectar estas maniobras, sobre las que ya existen denuncias policiales y no descartamos iniciar acciones judiciales en lo penal porque se pretendió desconocer el poder de policía municipal, vulnerar sus controles y beneficiarse con la venta de carne que no reunía los requisitos administrativos que exige la ley”, concluyó Bazla.