DERECHOS HUMANOS MUNICIPAL DENUNCIÓ QUE POLICÍAS GOLPEARON Y LE FRACTURARON UN BRAZO A UN JOVEN DE 24 AÑOS

15.10.2014 07:41

Ana María Garraza, directora municipal de Derechos Humanos, denunció ayer que un joven de 24 años fue golpeado por policías de la Comisaría Primera en un la puerta de un local de comidas situado en la esquina de Sucre y República del Líbano. En conferencia de prensa Garraza dijo: “El caso de Andrés Solera Puerto ocurrió durante la madrugada del martes pasado y constituye un claro caso de violencia policial. Los hechos se sucedieron cuando Andrés estaba reunido con un grupo de jóvenes”. 

“De acuerdo con la cronología de los hechos, cuando Andrés se estaba por retirar hacia su domicilio y ya había llamado a su hermana para informarle que se iba hacia su casa, en un acto de broma arrojó un vaso de plástico vacío justo cuando pasaba por el lugar un patrullero de la Policía de la Provincia. El patrullero frena, se baja un grupo de policías y allí comienza una golpiza acompañada de improperios verbales, luego de los cuales los policías le arrojan gas pimienta en los ojos en momentos que Andrés trataba de sacar el DNI y su celular desde sus bolsillos”. 

“Andrés entonces es arrojado al piso, donde le precintan las manos y lo tiran boca abajo, mientras le gritan “A ver quién es el picudo aquí”. Justo en ese momento aparece la famosa camioneta negra sin identificación, con vidrios polarizados, de donde descienden tres o cuatro efectivos más. A todo esto Andrés estaba en el piso pidiendo a gritos que lo soltaran, y entonces las palabras textuales de uno de los señores policías que bajaron de la camioneta negra fueron “quedensé tranquilos porque a estos yo primero los quiebro y después les pregunto”. 

“Efectivamente Andrés sufrió luego la fractura del húmero del brazo izquierdo porque estando en el piso  le traccionaron las manos atadas y le pisaron el omóplato izquierdo. Más allá de todo lo terrible que le hicieron a Andrés, porque el chico presenta hematomas en la cabeza, en los brazos en las piernas y en el tórax, es que teniendo el Policlínico Regional a pocas cuadras del lugar deciden llevarlo a la salita del oeste. Allí lo atiende un médico y al ver que hay una fractura le coloca un tutor de cartón y recién desde allí lo trasladan al Policlínico Regional donde lo atiende un traumatólogo y le enyesan el brazo”. 

“Sin que la familia da Andrés pudiera llevarse el muchacho a su casa, este es trasladado desde el hospital a la Comisaría Segunda, donde una oficial le dice en presencia de los familiares que “te correspondería el calabozo porque ya no estás demorado sino detenido, pero como estás con este problema de salud (como si la fuerza policial fuera ajena a ese “problema de salud”) te vas a quedar aquí en el hall de la comisaría”. 

“Recién, tipo seis de la mañana, se hace presente el oficial Marcelo Daniel Sepúlveda, jefe de la Comisaría Primera, y les dice a los familiares que había tenido conocimiento de este problema y que estaba a su disposición. Entonces la familia de Andrés le pregunta al oficial Sepúlveda quiénes habían sido los policías de su comisaría que intervinieron en el procedimiento, a lo que Sepúlveda les contesta que “esta información no se las puedo dar pero usted camine tranquilo por la calle que nadie le va a hacer nada”. Esto, más que una afirmación tranquilizadora, suena a todo lo contrario. Antes de darle la libertad a Andrés, lo llevan nuevamente al Policlínico para constatar su estado de salud y recién allí regresa a su domicilio con su familia”. 

“Esto de “primero los quiebro y después les pregunto” evidentemente representa una práctica cotidiana de la fuerza policial actual, más allá de que en este caso ni siquiera hubo un incidente real, y aun habiendo un incidente real, una fuerza de la democracia no puede operar de esta manera. En el Policlínico a la familia no le entregaron ninguna prueba ni certificación de las lesiones que presentaba Andrés, a pesar de que todos los informes médicos son del paciente y no del médico ni de la fuerza policial. Por lo tanto el certificado médico que está agregado a la denuncia está firmado por un médico particular”. 

“Esperamos que en este caso, a diferencia de tantos otros, la Justicia actúe y no quede en la nada como siempre ocurre. Hacemos responsables de la seguridad y la vida de Andrés y de su familia, no solamente al Jefe de la Policía y al Ministro de Seguridad, sino también al Gobernador de la Provincia que es el responsable político de las fuerzas de seguridad provinciales”, concluyó Ana María Garraza. 

Por su parte María Victoria Solera, hermana del joven golpeado, dijo que “A Mi hermano los médicos están tratando de acomodarle el brazo sin llegar a colocarle un tutor, porque la agresión ha sido muy fuerte y a la altura que está la fractura hay muchos tejidos, por lo tanto si tienen  que operarlo los médicos están tratando de que la intervención no sea demasiado grande sin llegar a clavos y tutores. En este momento mi hermano está en San Juan, haciéndose atender por un traumatólogo de allá”. 

Respecto a cómo sucedieron los hechos, María Victoria contó a los periodistas que “Mi hermano estaba con dos amigos en Avenida Sucre frente al Hotel Dos Venados. Cerca de la 1 de la madrugada del martes de la semana pasada, se produce un operativo donde un patrullero les pide identificación y cuando mi hermano se está por identificar y pide hacer una llamada, le arrebatan el teléfono y le rocían los ojos con gas pimienta. Reducido por dos de los policías, porque en el patrullero iban tres, estos piden refuerzos invocando que no lo podían controlar cuando mi hermano mide 1, 65 y pesa 68 kilos. Yo soy abogada y a los 10 minutos me presento en el lugar junto con mi papá porque me llamó uno de los amigos que estaba con él. Cuando llego mi hermano estaba tirado en la vereda que pasa por delante del asilo de ancianos, con la cara llena de barro, estaba esposado y ya le habían quebrado el brazo”. 

“Mi hermano había ido a comer una pizza con dos amigos y 10 minutos antes de que sucediera todo él se había comunicado con nosotros diciendo que ya volvía a casa porque vivimos cerca de allí. En ese lugar había unas 15 personas y la policía dobló en u sobre la avenida. Cuando los policías se bajan les gritan que por qué hacen tanto quilombo ya que por lo visto había un festejo de cumpleaños en ese lugar. Como mi hermano les dijo que no estaban haciendo nada y les preguntó por qué los policías bajaban de esa manera, es que allí le dijeron “así que vos sos picudo” y lo tiraron al piso”. 

“La denuncia la realizamos el miércoles pasado en la Fiscalía Número 1, ese mismo día lo revisó el forense y ahora vamos a presentar la historia clínica con las radiografías. Cuando lo llevan a mi hermano a la sala del oeste yo dejé de actuar como hermana y actué como abogada y pedí que me trasladaran junto con él en el patrullero. Cuando en la salita del oeste le sacan los precintos uno de los enfermeros detecta que tiene un brazo quebrado y entonces le pone un suero con calmantes, con un tutor de cartón”. 

“De allí nos trasladan en ambulancia hasta el hospital y en el hospital estuvimos entre media hora y cuarenta minutos esperando a que el traumatólogo llegara. Cuando llegó el médico le hizo un yeso sin que nos entregaran ningún informe ni radiografía. Desde el hospital lo llevaron a las tres de la mañana a la Comisaría Segunda donde lo tuvieron hasta las 8 de la mañana. Y esa es otra cosa que no entendemos, por qué si intervinieron policías de la Comisaría Primera terminamos en la Comisaría Segunda”, concluyó María Victoria.